Recorrer las calles de Lerdo te lleva a conocer historias, personajes e increíbles casas, edificios o chalets que se siguen conservando a pesar del paso de los años, siendo precisamente eso lo que distingue a la ciudad; las majestuosas casonas que se asemejan a las ciudades europeas.
Con el número 386, sobre la calle Francisco I. Madero esquina con Rayón, se encuentra un edificio que es catalogado patrimonio cultural de Lerdo: Chalet Gorosave, se comenzó a construir a principios del siglo XX, trayendo consigo un nuevo concepto de arquitectura moderna con estilo afrancesado.
Don Eugenio Gorosave, de origen español fue quien, junto con su esposa la Señora Dolores Pamanes de Gorosave habitaron el chalet en 1903, según el cronista de la ciudad, José Jesús Vargas Garza, existen antecedentes de que el Ingeniero Federico Wolff fue quien diseñara el proyecto de construcción, sin embargo, la placa colocada en la entrada principal de la casa manifiesta que fue el ingeniero Miguel Miramón.
La majestuosa joya arquitectónica de 27.65 metros de frente y 25.33 metros de fondo, está construida con muros dobles y cimientos de piedra de los cerros cercanos, ladrillo y cantera de Durango, barandales de fierro vaciado y forjado de figuras con estilo artístico.
El primer nivel está compuesto de tres piezas, cocina, comedor principal; donde destacan preciosas molduras en el techo, un pasillo, medio baño, así como la puerta que conecta con el porche. Hacia el norte se encuentra la escalera de madera en forma de caracol, que comunica también al sótano; un largo pasillo, cuatro habitaciones y una pequeña estancia, destacando el piso con lajas de piedra.
Subiendo por la escalera de caracol, el segundo nivel o planta alta, se compone por cinco habitaciones, un largo pasillo y tres terrazas; una al frente por la calle Madero y dos traseras con vista al oriente, siguiendo por la preciosa escalera se llega a un descanso mirador, donde se puede observar hacia los distintos puntos cardinales a través de unos grandes ventanales enmarcados de madera, además una puerta comunica a la azotea, desde donde se puede apreciar la ciudad.
